Revista publicada por la Asociación Mexicana de Ventanas y Cerramientos, A.C.
[  Sustentabilidad ]
 
La sensación térmica

La temperatura del aire exterior no siempre es un indicador seguro y digno de confianza para determinar el frío que una persona puede sentir, si está expuesta al aire libre. Existen otros parámetros meteorológicos que influyen como la velocidad del viento, la radiación y la humedad relativa.

El término sensación térmica es usado para describir el grado de incomodidad que un ser humano siente, como resultado de la combinación de la temperatura y el viento en invierno y de la temperatura, la humedad y el viento en verano.

Existen dos factores que aceleran la pérdida de calor del cuerpo humano y que definen, la sensación de frío:

  1. La diferencia térmica entre la piel y el medio ambiente
  2. La velocidad del viento.

La pérdida continua de calor del organismo es tanto mayor, cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura de la piel (32ºC) y la temperatura del medio ambiente. Esta diferencia se concentra en una capa de aire que rodea todo el cuerpo, de sólo algunos milímetros de espesor llamada capa límite. Cuanto más reducida se halla el espesor de esa capa por efecto del viento, mayor es la pérdida de calor por unidad de tiempo. Por ejemplo si en una mañana de invierno la temperatura es de 0ºC y existen condiciones de calma (sin viento), no se sentirá mucho frío al estar normalmente abrigado, pero a la misma temperatura y con viento de 40 Km/h, la sensación térmica será equivalente a 15º bajo cero. 

En el verano, la humedad es el elemento que aumenta la sensación de bochorno.

R.G. Stedman (EE.UU.1979) desarrolló el parámetro sensación térmica como efecto combinado de calor y la humedad, a partir de estudios sobre la fisiología humana y sobre la transferencia de calor entre el cuerpo, la vestimenta y el entorno.

Cuando la humedad es elevada, el valor de la sensación térmica excede al de la temperatura del aire. En este caso la sensación térmica cuantifica la dificultad que el organismo encuentra para disipar el calor producido por el metabolismo interno y la incomodidad asociada con una humedad excesiva. Si la humedad es baja, la sensación térmica es menor que la temperatura del aire. Cuando así fuese, el parámetro midirá el aumento de la sensación de bienestar, producido por un mayor enfriamiento de la piel debido a la mayor evaporación de la transpiración favorecida por la baja humedad del aire.

Cuando la temperatura es menor que 32ºC (temperatura de la piel), el viento disminuye la sensación térmica. En cambio si la temperatura supera los 32ºC la aumenta.

El confort térmico

El confort térmico se define como la condición en la que el usuario siente satisfacción respecto al ambiente térmico en el que está. El confort térmico depende de varios parámetros globales externos, como la temperatura del aire, la velocidad del mismo, temperaturas de las superficies contiguas, la humedad relativa, cerramientos, sistemas de control solar, y otros específicos internos como la actividad física desarrollada, la cantidad de ropa o el metabolismo de cada individuo.

Si se le permite, el usuario se adapta para sentirse confortable en un ambiente determinado, por ello es importante permitirle el control de su ambiente térmico. Los usuarios además desean unas condiciones estables en el edificio que habitan frecuentemente, por ello deben evitarse las fuertes oscilaciones de las condiciones interiores a lo largo del día o entre días sucesivos.
Para llegar a la sensación de confort, el balance global de pérdidas y ganancias de calor debe ser nulo, conservando de esta forma nuestra temperatura normal, es decir cuando se alcanza el equilibrio térmico.

Durante el proceso de planeación y diseño de una vivienda es de suma importancia tomar en cuenta todos los factores de confort para plantear las estrategias de diseño.

Un estudio de confort puede ser útil para programar los termostatos, el horario y época de uso de los equipos con mayor precisión, así como establecer otras estrategias pasivas. Lo anterior no solo hace más confortable la vivienda también significa ahorros importantes en los costos de operación, al hacer más eficiente el uso de la energía para acondicionamiento ambiental.

El estudio detallado del confort ambiental previo y durante la planeación y el proceso de proyecto de una casa puede mejorar sensiblemente el grado de satisfacción de los usuarios, esto tendría consecuencias en un diseño más eficiente y por lo tanto más económico, así como en el uso racional de la energía y el costo de operación.

Colaboración Simpleyfácil®

Fecha de publicación: 20/12/2013

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