Revista publicada por la Asociación Mexicana de Ventanas y Cerramientos, A.C.
[  Arquitectura y Diseño ]
 
El color en las fachadas arquitectónicas

«El color es un complemento de la arquitectura, sirve para ensanchar o achicar un espacio. También es útil para añadir ese toque de magia que necesita un sitio. Uso el color, pero cuando diseño, no pienso en él. Comúnmente lo defino cuando el espacio está construido. Entonces visito el lugar constantemente a diferentes horas del día y comienzo a ‘imaginar color’, a imaginar colores desde los más locos e increíbles. Regreso a los libros de pintura, a la obra de los surrealistas, en particular De Chirico, Balthos, Magritte, Delvaux y la de Chucho Reyes. Reviso las páginas, miro las imágenes y las pinturas y de repente identifico algún color que había imaginado y entonces lo selecciono.»

- Luis Ramiro Barragán Morfín


El color es un elemento omnipresente en nuestro mundo, no sólo en el entorno natural, sino también en el entorno arquitectónico. La combinación entre el estilo arquitectónico y el cromatismo define el carácter del edificio transformando su fachada en una pantalla comunicativa, una interfaz personal e interactiva con el ambiente y el espectador.

El color siempre ha sido parte de nuestro proceso evolutivo activando nuestro cerebro a través de la percepción objetiva y subjetiva. Alimenta nuestras emociones e influye sobre nuestro estado de ánimo para alejarnos de la indiferencia frente al entorno en que vivimos o trabajamos. Ahora sabemos bien, que la huella psicológica, fisiológica, la comunicación, la información que proporciona el color en la arquitectura, estimula nuestros sentidos a tal punto que no debe ser relegado exclusivamente a la decoración interior de los espacios.

La construcción de casas y edificios se ha visto enriquecida con un abanico de colores que incentivan nuevas propuestas de diseño alimentadas por una variedad creciente de materiales e ingenierías de fachadas ventiladas desarrolladas para satisfacer las necesidades energéticas que impulsan el desarrollo sustentable de la arquitectura. Hace tiempo que el blanco dejó de ser el color oficial de la arquitectura. Ahora Los colores transforman los edificios, modifican su apariencia, los hacen percibir de forma diferente o única. Las nuevas construcciones se transforman, se fragmentan, adquieren movimiento y personalidad propia, gracias a la versatilidad de los colores. El color permite contrastar superficies y facilita la percepción de volúmenes, distancias y tamaños de los elementos constructivos que integran la fachada. También permite diferenciar los materiales en las que se conciben y adornar o delimitar superficies. De esta manera, el color se convierte en parte importante de nuestra vida cotidiana provocando en el individuo una reacción que nos aleja de la indiferencia.

El color ha evolucionado para dar al acabado superficial de la arquitectura una nueva apariencia o textura de mayor valor arquitectónico. Se trata de un recurso extensamente empleado en la historia de la arquitectura para imitar materiales nobles o de gran valor, mediante el uso esencial de la pintura.
La aplicación del color, como cualquier otra técnica, tiene también la suya, y está sometido a ciertas leyes, que nos permiten dominar el arte de la armonización, conocer los medios útiles que sirven para evitar la monotonía en una combinación cromática, estimular la facultad del gusto selectivo y afirmar la sensibilidad. El tipo de color que utilicemos en nuestra arquitectura afectará de manera radical la forma de entender y de sentir un edificio. Debe ser ajustado a las cualidades de la forma, a lo que se quiera obtener, a las cualidades de uso o destino de la edificación y a la atmósfera climática local. Su aplicación nos habla de las personas y las actividades que conviven en su interior, es un concepto vivo, comunicativo.
Otros factores que influyen directamente en la forma de percibir una fachada es la iluminación y la proyección de sombras, que determinará la manera en que entendemos el color. La arquitectura, la iluminación y el color deben de vivir en armonía y adecuada proporción para poder conformar un espectáculo visual que anime y destaque las formas en construcción, despierte el interés y provoque la respuesta emotiva del espectador.

El color modifica las propiedades visuales y prácticas de la fachada. Su estudiada aplicación nos puede ayudar a evidenciar un determinado volumen o detalle constructivo o mimetizar visualmente determinados aspectos de la envolvente. Podemos afectar visualmente la geometría de las formas integradas al diseño, sus volúmenes, sus partes y componentes, sus dimensiones, su peso visual y la percepción de los acabados. En su parte práctica el elegir tonos oscuros o claros para nuestra fachada afectaremos la temperatura del interior, según el menor o mayor grado de absorción de rayos solares.

Algunos arquitectos no están interesados en el color, otros lo odian y descalifican considerándolo poco serio para usarse en la arquitectura. Pero algunos otros, reconocidos entre los más grandes arquitectos no han temido usar colores llamativos en su obra.

El color ha conquistado el mundo en el que vivimos y debemos aprender aprovecharlo al máximo.

Colaboración: Simpleyfácil

Fecha de publicación: 29/11/2018

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