Revista publicada por la Asociación Mexicana de Ventanas y Cerramientos, A.C.
[  Sustentabilidad ]
 
Síndrome del edificio enfermo

Desde hace más de una década hemos visto proliferar dentro del paisaje urbano, fachadas integrales y ligeras como fruto de la búsqueda de la arquitectura por encontrar métodos de construcción cada vez más rápidos y baratos. Los materiales prefabricados y sintéticos se apoderaron de nuestras viviendas y centros de trabajo. Los edificios de vidrio, transparentes, reflectantes, la ventilación artificial, para evitar que en la fachada hubiera una distorsión estética en la superficie de la misma por una ventana abierta, crecieron sistemáticamente. Pero mientras estos edificios acristalados se multiplicaban por doquier también aumentaron los casos de personas que habitándolos acababan enfermas. Había nacido el Síndrome del Edificio Enfermo (SEE).

Se definió como Síndrome del Edificio Enfermo, al conjunto de molestias y enfermedades originadas en espacios cerrados por la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las cargas iónicas y electromagnéticas, las partículas en suspensión, los gases y vapores de origen químico y los bio-aerosoles, entre otros agentes causales identificados.

El tipo de malestares que producen y estimulan estas situaciones es variado: jaquecas, náuseas, mareos, resfriados persistentes, irritaciones de las vías respiratorias, piel y ojos, etc. Entre estos malestares, las alergias ocupan un papel importante.

La calidad del aire al interior de los edificios recibe mucha atención últimamente y con razón. Cada vez existen más pruebas de que la calidad del ambiente interior puede tener efectos profundos en la salud de los ocupantes de los edificios. La Organización Mundial de la Salud estima que hasta el 30 por ciento de los edificios de oficina mundialmente pueden tener problemas significativos, y que entre el 10 y el 30 por ciento de los ocupantes de los edificios sufren efectos de salud que están, o se percibe que están, relacionados con una calidad de aire interior deficiente. Aunque los problemas de salud serios relacionados con la calidad de aire interior son raros, entre los ocupantes de edificios, la percepción de peligros a la salud es cada vez más común.

Lógicamente, el edificio enfermo es un síndrome resultado de un cúmulo de circunstancias. Por supuesto, el principal factor es la ventilación artificial en un ambiente en el que predominan los materiales sintéticos en el mobiliario, el suelo, las paredes, el techo, etc. Además también inciden el uso masivo de sistemas de iluminación de fluorescencia muchas veces con balastos baratos que emiten campos magnéticos y no minimizan el tintineo de estos. La presencia de equipos ofimáticos que emiten ozono y otras sustancias así como la aparatosa acumulación de cables de electricidad y de las redes informáticas por doquier, constituyen el cóctel que genera el SEE. En las causas del mismo subyace no sólo una cuestión de tipo conceptual en el buen empleo de materiales y apantallamiento por ejemplo de campos electromagnéticos, sino también criterios estéticos que prevalecen sobre una funcionalidad saludable. 

¿Por qué es la ventilación importante?

La mala calidad del aire interior ocurre cuando la ventilación no es lo suficientemente adecuada como para mantener las concentraciones de contaminantes a niveles que no produzcan problemas de salud a los ocupantes. El sistema de climatización no sólo debe controlar los contaminantes, sino que debe proveer un entorno cómodo. La percepción de aire quieto o estancado, olores, corrientes de aire o temperatura y humedad incorrectas conduce a la incomodidad; y la incomodidad, aunque sea sutil, puede ser el comienzo de quejas sobre la calidad del aire interior.

A menudo, las pruebas de bióxido de carbono se realizan durante las primeras etapas de una investigación de la calidad del aire interior. En general, si se encuentra que los niveles de bióxido de carbono habitualmente se acercan a, o exceden, entre 800 y 1.000 partes por millón durante el transcurso de un día de trabajo, entonces es posible que el sistema de climatización no esté suministrando suficiente aire exterior a los espacios ocupados. Cuando suficiente aire exterior es suministrado para mantener los niveles de bióxido de carbono muy por debajo de 800 a 1,000 partes por millón, normalmente se considera que la ventilación es adecuada. Debe recalcarse que el bióxido de carbono no es el "culpable" en los problemas de la calidad del aire interior; es un producto normal de nuestra respiración. Pero las concentraciones de bióxido de carbono elevadas en un edificio indican que no se está intercambio suficiente aire exterior "fresco" con el aire interior "gastado", permitiendo de esa manera la acumulación de otros contaminantes.

La mayoría de los ocupantes están de acuerdo en que la calidad del aire interior es buena cuando el aire está libre de olores y polvo, cuando no está ni demasiado quieto ni hay corrientes de aire y cuando tiene una temperatura y humedad cómodas.

Las pautas generales para lograr una buena calidad del aire interior incluyen:

  • La remoción de las fuentes de contaminantes o su modificación: mantenimiento de sistemas, reemplazo de plafones, paredes y carpetas sellados al agua, institución de restricciones severas a fumar, almacenar fuera fuentes de emisiones de contaminantes de pinturas, adhesivos, solventes, pesticidas; o al menos en áreas muy bien ventiladas, y el uso de esos contaminantes durante periodos de no ocupación.
  • Cambiar el posicionamiento de las fuentes de frío y calor, así como los sistemas de renovación de aire de manera indirecta para que nunca estén sobre las cabezas o sobre los cuerpos de las personas que conviven en las estancias.
  • Crear normas básicas para que las condiciones ambientales para estancias en la que tengan que convivir varias personas con unos criterios lógicos de la calidad del aire:
    • Temperatura
    • Humedad
    • Renovación del aire

La temperatura ideal estará en torno a los 22 a 24º con un índice de humedad que no cree la sensación de agobio.

Colaboración Simpleyfácil®

Fecha de publicación: 28/11/2013

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